Pasadas las 18:30 horas, en el Salón Rojo del Palacio de Congresos Casa Colón de Huelva, se oyen pasos que suben las escaleras y gente hablando. Son asistentes a la sesión temática ‘Procesos participativos, parte de la solución’ del Congreso Intencional de Cambio Climático, que toman asiento conforme entran en el salón. Posteriormente llegan los ponentes con risas y bromas. La espera se hace amena a pesar del retraso por motivos técnicos.

Comenzada la sesión, el geólogo Daniel López, responsable del Área de Residuos de Ecologistas en Acción, abre su exposición ‘¿Qué podemos hacer para que el cambio climático no arruine nuestras vidas?’. Se centra en la vulnerabilidad de Andalucía ante este fenómeno y destaca potenciales efectos como más riesgo de incendios, menor disponibilidad de agua, menores rendimientos en agricultura, mayor exposición a eventos climáticos extremos, colapso de ecosistemas y mayores riesgos para la salud.

De consecuencias a posibles soluciones. López indica que el Anteproyecto de Ley Andaluza de Cambio Climático “podría ser una buena herramienta para acercarse al problema”, pero para ello tiene que fijar horizontes de acción, garantizar la colaboración administrativa, contar con un Observatorio de Seguimiento del Plan Andaluz de Acción por el Clima con participación social, priorizar sus determinaciones en urbanismo, transporte y residuos, etc. Asimismo, subraya la importancia de la actuación en los municipios, que “están obligados a asumir el cambio de consumo en las ciudades”. En definitiva, “se trata de cambiar el mundo, no el clima. El cambio climático ha venido aquí para quedarse y hay que enfrentarse a él”, sentencia.

La ponente Rosa Castizo, coordinadora para América Latina de Ecodes, habla sobre el proyecto Comunidad #PorElClima, una red social climática de lucha contra el cambio climático que visualiza las acciones desarrolladas por los adheridos a la Comunidad.

La aportación de Ana Belén Sánchez, experta en empleo verde y coordinadora de sostenibilidad de Fundación Alternativas, resalta la importancia de contar con la participación pública tal como sucede en Madrid, que cuenta con presupuestos participativos donde se consulta con organizaciones temas de movilidad sostenible, energía y otros; en Cataluña, con participación pública mediante el Consejo Catalán del Clima; en Andalucía a través de participación pública en el marco del Anteproyecto de Ley; o el Pacto de los Alcaldes en varios municipios.

No obstante, “los ciudadanos se están alejando de las instituciones y se están organizando ellos mismos”, apunta Sánchez. Alguno ejemplos de ello son: Ecooo Revolución Solar, empresa de no lucro centrada en proyectos que activen a la ciudadanía a favor de un nuevo modelo energético, limpio, sostenible y en mano de las personas; grupos de consumo ecológicos y de proximidad, etc.

Frente a la situación actual de la participación ciudadana, la visión de Sánchez afirma que “queda mucho camino por recorrer” y que para movilizar a los ciudadanos se necesita información “clara” a la que puedan acceder todas las personas; y “en España no hay un canal de información accesible a para todos” a este tipo de contenidos, que muestran la realidad de lo que sucede en cada uno de los campos que guarda relación con el cambio climático.